Bodegas Amézola de la Mora
Los orígenes de Bodegas Amézola de la Mora se remontan a principios del siglo XIX en Torremontalvo (La Rioja Alta). A finales de ese mismo siglo, la plaga de la filoxera obligó a su propietario a interrumpir su actividad vinícola de forma indefinida. El parón duró hasta 1986, cuando los hermanos Íñigo y Javier Amézola, bisnietos del fundador, reactivaron la bodega hasta convertirla en una de las más importantes de la región.
Aunque actualmente son los hijos de estos dos hermanos quienes gestionan la bodega, la propietaria es Cristina Amézola Downes, viuda de Íñigo. Este cambio generacional supone que el proyecto se perpetuará en el tiempo con misma lucidez que hasta ahora. Actualmente cuentan con 70 hectáreas de viñedo propio y elaboran una completa gama formada por siete vinos de una calidad media más que notable.